Al igual que sucede con las familias, las comunidades son grupos heterogéneos, complejos de organizar y con necesidades y anhelos diferentes entre sus miembros. En Costa Rica, las organizaciones comunales normalmente resuelven necesidades muy particulares e inmediatas del pueblo, como la pintura del Salón Comunal, la reparación del parque o los temas urgentes de seguridad o infraestructura que cada vez con mas frecuencia dejan de lado los gobiernos nacionales y recaen en la organización ciudadana o el gobierno local.
Todas estas tareas son emprendidas por los vecinos más activos y casi siempre se sufre por falta de financiamiento, por el escaso compromiso de las empresas de la comunidad, o por la falta de interés de un sector de la comunidad, que responden a ese individualismo del que hablábamos al principio.
Pero que se puede hacer para que las empresas y los vecinos participen en actividades que resulten en beneficios para ellos mismos, sin caer en los bailes con discomóvil en el salón comunal o en el turno de fin de año?
La respuesta está en el Teatro, pero no en el Teatro Nacional ni en las salas de teatro de San José, está en mismo salón comunal o en el gimnasio del colegio, está en el Teatro Urbano |