Desde que el mundo es mundo, el ser humano a tenido la necesidad de comunicarse con el otro, para ello ha inventado (y sigue haciéndolo) toda clase de sistemas y artilugios, que van desde los actuales teléfonos inteligentes o la red de redes, hasta el cable con mas de ochocientos canales a la vez, pero quizás el sistema mas antiguo y efectivo ha sido el teatro, que desde tiempos inmemoriales habla de la esencia del ser humano, de sus miserias y maravillas, de sus debilidades y virtudes, y lo hace simplemente poniendo en frente de un grupo de gentes a personajes que nos hacen reír o llorar, y que nos cuentan una historia cualquiera que casi siempre tiene que ver con nuestras vidas o por lo menos nos hacen pensar cuando salimos del lugar al que fuimos a verlas.
Esta sencilla manera de contar historias, ha sobrevivido por miles de años a los cambios de la humanidad, a su tecnología y a la cada vez mas crónica manía de la gente de individualizar la vida, no en vano vemos televisión solos o mínimamente acompañados, los mensajes por celular, la navegación en Internet y los juegos de video hacen que cada día seamos mas individualistas o como mínimo menos comunicativos.
Pero si hay algo que tiene el teatro es que nos permite al salir de la sala (sea cual sea su ubicación o tamaño) desmenuzar lo que se acaba de ver, identificarse con unos o con otros en la historia, o simplemente interiorizar las anécdotas que de por sí siempre tiene el teatro |